Si has leído la primera parte, ya sabes que el magnesio no es una moda: es energía, calma, sueño, ritmo, salud intestinal y equilibrio.
Y que sin él, la maquinaria del cuerpo empieza a chirriar.

También sabes que cubrir sus necesidades solo con la dieta es cada vez más difícil.
Así que llega el siguiente paso lógico: suplementar (o mejor dicho: complementar).

Y justo ahí… empieza el lío.

Basta con poner “magnesio” en Google o entrar en una farmacia para sentirse en un examen de química: óxido, citrato, bisglicinato, treonato, malato, lactato, pidolato…

Y surge la gran pregunta:

¿Cuál elijo?

La realidad es que no todos funcionan igual, ni en todos los cuerpos, ni para todos los objetivos.
Aquí es donde la química —y un poco de criterio— marcan la diferencia.

Cuando el magnesio se une a otra molécula, esa unión se llama sal.
Esa “pareja química” puede ser inorgánica, orgánica, o pertenecer a una familia especial: los quelados.
Y aunque parezca un detalle técnico, esa unión determina tres cosas esenciales:

  • Cuánto se absorbe,
  • dónde actúa,
  • y cómo te sienta.

En otras palabras: el cuerpo no absorbe igual un óxido que un bisglicinato.

2️ Las formas inorgánicas: simples, baratas y poco aprovechables

Las sales inorgánicas (óxido, carbonato o cloruro de magnesio) son las más básicas.
Al llegar al estómago reaccionan con el ácido clorhídrico y se transforman en cloruro de magnesio, que libera magnesio libre (Mg²⁺).

El problema: el intestino solo puede absorber una parte limitada.
El resto se queda “flotando” en la luz intestinal y actúa como un soluto osmótico: atrae agua y acelera el tránsito.

¿Resultado?
El famoso “efecto laxante” que a veces se busca… y otras veces no tanto.

En resumen: son baratas, pero tienen baja biodisponibilidad.
Tu cuerpo absorbe poco y lo que no aprovecha… acaba en el baño.

3️ Las sales orgánicas: la unión que mejora la absorción

Aquí el magnesio se une a un ácido orgánico, como el cítrico o láctico.
Esta unión es más estable, se disocia más despacio y mantiene el magnesio soluble durante más tiempo.

Dicho de forma sencilla: entra mejor, molesta menos y se absorbe más.

Por eso las formas orgánicas, como el citrato de magnesio, son más biodisponibles y mejor toleradas.
Además, el ácido orgánico que lo acompaña no solo transporta, también aporta sus propios beneficios.

Porque sí: el vehículo también cuenta.
Pero de coches y transportes… hablaremos más adelante

4️ Los compuestos quelados: cuando la química se vuelve inteligente

Aquí llegan mis favoritos: los compuestos quelados.
La palabra chele (del griego) significa “pinza”.
Y eso es exactamente lo que hacen: el aminoácido “abraza” el magnesio, lo protege del pH ácido del estómago y lo acompaña hasta el intestino en forma estable.

Esto permite que el cuerpo lo absorba por vías distintas, las mismas que los aminoácidos o péptidos.
Resultado: mayor absorción, mejor tolerancia y sin efecto laxante.

Por eso, desde el punto de vista nutricional y terapéutico, los quelados son los más interesantes.

Una revisión sistemática reciente (Pardo, Garicano, San Mauro y Camina, 2020) revisó más de 400 estudios sobre biodisponibilidad del magnesio.
Sus conclusiones fueron claras:

  • Las formas orgánicas y queladas se absorben mejor que las inorgánicas.
  • La biodisponibilidad depende de la dosis y de la forma química.
  • El taurato de magnesio destacó entre las sales con mayor biodisponibilidad.
  • Todas las formas pueden mantener niveles normales en personas sanas,
    pero no todas son igual de efectivas cuando hay déficit, enfermedad o envejecimiento.

O dicho de otra forma: no es lo mismo lo que tomas, que lo que tu cuerpo aprovecha.

5️ Sobre magnesios y coches

Además, hay que tener en cuenta que cada forma de magnesio es una historia de pareja química y entenderla nos permite usarlo con sentido.

Cuando tomas bisglicinato de magnesio, no solo tomas magnesio: tomas magnesio + dos moléculas de glicina, un aminoácido calmante precursor del GABA.
Por eso esta forma es la reina del sistema nervioso: mejora el descanso, reduce ansiedad, calma espasmos musculares y evita molestias digestivas.

El citrato de magnesio combina magnesio con ácido cítrico, muy soluble y con efecto sobre el tránsito intestinal. Ideal en estreñimiento funcional leve o digestiones lentas.

El malato de magnesio contiene ácido málico, un intermediario del ciclo de Krebs, clave para producir energía. Perfecto para fatiga crónica, fibromialgia o deportistas.

Y el taurato (o taurinato) de magnesio, que une magnesio y taurina, regula la actividad eléctrica del corazón y calma el sistema nervioso.
Ideal en hipertensión, arritmias o ansiedad, y para modular la resistencia a la insulina.

Podría seguir con el treonato, el pidolato y otros tantos… pero lo importante es esto:

No existe un magnesio universal, sino uno adecuado para cada cuerpo, cada momento y cada necesidad.

Si aún te abruma tanto nombre, no te preocupes.
Hoy en día existen fórmulas combinadas que unen lo mejor de cada casa.

💊 Triple magnesio, con bisglicinato, malato y taurato, es una de mis combinaciones preferidas.

Y si además incluye vitamina B6, mejora la entrada del magnesio a las células.
Algunos incluso incorporan superóxido de dismutasa (SOD), una enzima antioxidante que potencia la acción celular y protege frente al estrés oxidativo.

Mis favoritos:

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Ambos ofrecen una sinergia inteligente y respaldada por la evidencia clínica, sin necesidad de altas dosis ni efectos secundarios.

Y sí, si usas el cupón NUTRICIOM, tendrás descuento en ambos.

Pero que quede claro: no se trata de venderte nada. No vendo complementos nutricionales, lo mío son las consultas de nutrición.
El mensaje importante es este: si vas a invertir en tu salud, elige bien.
Busca siempre formas queladas (las más biodisponibles) y una cantidad suficiente de magnesio elemental (200 mg o más).

En definitiva, el magnesio no es un suplemento más:
es una herramienta terapéutica que, bien elegida, puede transformar tu energía, tu descanso y tu bienestar.

Así que cuando escuches eso de “todos los magnesios son iguales”, recuerda que no es verdad: las diferencias no son marketing, son pura química.
Y si eliges mal, lo único que estarás tomando será cloruro…o, dicho en lenguaje llano, te la estarán dando con cloro.

Si aun después de leer esto sientes que podrías beneficiarte del magnesio —pero no sabes por dónde empezar—,
puedo ayudarte a encontrar tu forma, tu dosis y tu equilibrio.

Porque la diferencia entre un suplemento que funciona y otro que no…también está en saber leer la química detrás.

Isa.

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