Hay una frase que repito mucho: lo que no entendemos es muy difícil de abordar.

Llevo bastante tiempo hablando de perimenopausia y menopausia, tanto en consulta como en talleres y en redes sociales.

Y si hay algo que cada vez tengo más claro es que hemos empezado como la canción de Fito: La casa por el tejado.

Nos sabemos los síntomas, al menos los que sufrimos, aunque los atribuyamos a la edad y no a las hormonas, conocemos algunos suplementos, aunque a veces sea de boca de algún gurú que poco sabe más que venderlos, hemos oído lo importante que es entrenar la fuerza, o lo malo que es el cortisol o cómo nos acecha la resistencia a la insulina, aunque a veces no entendamos el por qué de estas recomendaciones.

Y es que me da la impresión de que nadie nos ha explicado lo más básico: qué está pasando realmente en nuestro cuerpo.

Por fin la menopausia se va haciendo, muy poco a poco, sitio en nuestra sociedad. Cada vez se habla más de ella, cada vez se sabe más, pero, ¿qué pasa con la pre?¿alguien se acuerda de ella?. porque los estrógenos van siendo algo conocidos, pero ¿y la progesterona? por qué es tan ignorada todavía?…son equipo y si falla uno cae el partido!

Sabemos que en menopausia bajan los estrógenos, pero la historia es bastante más compleja. Antes está la perimenopausia, esa etapa maravillosa en la que la progesterona empieza a hacer la maleta mientras los estrógenos deciden subirse a una montaña rusa. Y entonces empiezan a ocurrir cosas que, aparentemente, no tienen demasiado que ver entre sí: cambia el sueño, la energía, el estado de ánimo, aparecen sofocos, quizá nos sentimos más hinchadas, cambia la distribución de la grasa o nos cuesta más conseguir la composición corporal que teníamos hace unos años.

Pero hay mucho más detrás de lo que vemos o sentimos. Porque los estrógenos no sirven únicamente para tener la regla y reproducirnos. Tienen receptores repartidos por medio cuerpo y, cuando empiezan a fluctuar y posteriormente a descender, tenemos que empezar a mirar con especial atención cosas como nuestra masa muscular, el hueso, la sensibilidad a la insulina, la salud cardiovascular o el metabolismo.

Y de ahí parte precisamente Método NutricioM con M de Mujer.

No quería crear otro programa de menopausia en el que darte una lista de alimentos que debes comer y otra de los que tienes que evitar. Tampoco quería hacer un programa de pérdida de peso para mujeres de más de 40 disfrazado de programa hormonal. Y, desde luego, no quería hacer seis vídeos sobre menopausia, colgarlos en una plataforma y hasta luego, Mari Carmen.

Quería hacer algo que se pareciera mucho más a cómo trabajo en consulta.

Para mí, antes de decirte qué hacer, es fundamental que entiendas por qué lo estás haciendo. Porque lo que no se entiende es muy difícil de abordar y todavía más difícil de mantener.

Por eso la primera parte del Método será precisamente esa: entender nuestras hormonas, qué función tienen, cómo se comportan durante la perimenopausia y la menopausia y qué consecuencias pueden tener esos cambios en los diferentes sistemas de nuestro cuerpo.

Y una vez entendido el mapa, empezaremos a recorrerlo.

Por supuesto hablaremos de composición corporal y pérdida de grasa. Sé perfectamente que para muchas mujeres este será uno de los principales motivos para apuntarse y no pienso esconderlo detrás de un discurso de que el peso no importa. Puede importar y mejorar la composición corporal puede ser un objetivo perfectamente legítimo. Lo que no quiero es convertirlo en el objetivo alrededor del cual gire todo lo demás.

Porque si queremos hablar de pérdida de grasa a partir de los 40 tendremos que hablar también de metabolismo, glucosa, sensibilidad a la insulina, saciedad, proteína, masa muscular, NEAT, gasto energético y de diferentes estrategias nutricionales. Y tendremos que entender qué parte de los cambios que vemos tiene realmente que ver con la menopausia y qué parte tiene que ver con que tenemos diez años más, nos movemos menos, dormimos peor o hemos perdido masa muscular por el camino.

Pero después seguiremos.

Hablaremos de microbiota, inflamación y salud digestiva, porque la hinchazón, el estreñimiento y los cambios digestivos son consultas tremendamente frecuentes en esta etapa y porque cuidar nuestro intestino va bastante más allá de tomar un probiótico al azar.

Hablaremos de salud musculoesquelética, porque si hay un momento en el que debemos dejar de entrenar pensando exclusivamente en quemar calorías y empezar a pensar en el músculo y el hueso que queremos tener dentro de veinte o treinta años, probablemente sea este. Y hablaremos también de salud cardiovascular, porque hay cambios que no vemos delante del espejo pero que me preocupan bastante más que tener un michelín nuevo.

Hablaremos de sueño, estrés, energía y bienestar, de por qué podemos empezar a dormir diferente, de qué podemos hacer para mejorarlo y de cómo todo esto se relaciona además con nuestra salud metabólica, nuestro hambre, nuestra recuperación y nuestra calidad de vida.

Y sí, hablaremos de suplementación. Mucho. Pero no para hacer una lista de veinte botes imprescindibles para ser una mujer saludable de 45 o 60 años. Precisamente para lo contrario: para entender qué puede tener sentido, cuándo, para quién, en qué dosis y qué probablemente no necesitas aunque alguien en Instagram te jure que le ha cambiado la vida.

Porque otra de las ideas fundamentales del Método es que no vamos a hablar solo de alimentación.

La alimentación es importantísima y tendremos seis menús completos, recetas y material práctico para que llevar todo esto a la vida real sea fácil, pero nuestra salud no depende exclusivamente de lo que ponemos en el plato.

Hablaremos de ejercicio, movimiento, sueño, estrés, hábitos y estilo de vida, porque todo forma parte del mismo puzle.

Y aquí está otra de las razones por las que quería crear este programa.

Después de años pasando consulta me he dado cuenta de que una hora da para lo que da. Puedes preparar un plan maravilloso y explicarlo muchísimo, pero hay temas que necesitan tiempo. Explicar bien qué ocurre con la masa ósea en menopausia, cómo funciona la regulación del peso o por qué no todos los suplementos que llevan escrita la palabra “menopausia” en la caja tienen sentido no cabe en los últimos siete minutos de una consulta.

Así que esta vez tendremos seis semanas y seis sesiones en directo.

Quiero poder explicar cada tema con calma, pero también quiero veros las caras, escuchar vuestras preguntas y adaptar las explicaciones a las dudas que vayan apareciendo. Las sesiones quedarán grabadas, obviamente, porque todas tenemos vida y bastante tenemos ya con conseguir llegar al miércoles como para obligarnos además a estar delante del ordenador a una hora concreta.

Y mientras aprendemos, quiero ponéroslo fácil. Cada semana recibiréis un menú completo, con propuestas diferentes para cada día, recetas y material práctico. No porque el objetivo sea que dentro de seis meses sigáis comiendo exactamente lo que pone en un menú diseñado por mí, sino porque una cosa es entender perfectamente el papel de los estrógenos y otra muy distinta abrir la nevera un martes a las dos de la tarde y decidir qué demonios comes.

De hecho, si tuviera que resumir el Método en dos objetivos serían precisamente estos: ponértelo fácil ahora y enseñarte a no necesitarme después.

Por eso este programa está pensado para mujeres de más de 40 años, estén empezando a notar los primeros cambios de la perimenopausia, estén ya en menopausia, tengan mucha sintomatología o prácticamente ninguna.

También para quien quiera perder grasa, para quien quiera mejorar sus digestiones, para quien esté preocupada por su salud ósea o simplemente para quien haya llegado a esta etapa y haya pensado: vale, mi cuerpo está cambiando, quiero saber qué puedo hacer para cuidarlo bien a partir de ahora.

No creo que seis semanas vayan a solucionar todos nuestros problemas. Ojalá.

Tampoco creo que exista una alimentación capaz de “equilibrar las hormonas” y devolvernos mágicamente el cuerpo de los 30. Y precisamente por eso quería hacer este programa.

Porque entre asumir que no podemos hacer nada y creer que un suplemento, una dieta o eliminar los hidratos va a arreglarlo todo, hay un espacio enorme en el que sí podemos hacer muchísimo.

Método NutricioM con M de Mujer existe para enseñarte precisamente eso.

Para que entiendas qué está pasando en tu cuerpo, sepas qué herramientas tenemos para cuidarlo y puedas decidir cuáles tienen sentido para ti.

Porque el objetivo no es llegar al final de las seis semanas pensando “he hecho una dieta”.

El objetivo es llegar pensando: “ahora entiendo mucho mejor mi cuerpo y sé cómo cuidarlo”.

Y, para mí, ahí empieza todo.

Así que si quieres formar parte, todo empieza aquí.

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