“Sólo cuando hombres y mujeres son capaces de aprender y respetar sus diferencias, puede aparecer el amor”

¿Por qué una nutrición concebida por y para la mujer?

Te contaré algo, un ejemplo muy ilustrativo.

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad femenina, por encima del cáncer de mama, y son hasta un seis por ciento más frecuentes que entre los hombres. Pero, pese a ello, la mayoría de las mujeres no saben que tienen más riesgo de sufrir un infarto, según advierte la Fundación Española del Corazón (FEC).”

La razón por la que las mujeres tardan más en darse cuenta y por tanto en pedir ayuda ante un ataque cardíaco es por culpa de la idea errónea de que el dolor en el pecho y el brazo izquierdo son los síntomas más comunes. 

Y si, éstos son los síntomas más conocidos, pero en el caso de los hombres, no en el de las mujeres. En nuestro caso el dolor es igualmente intenso, pero en espalda, hombro y/o estómago, ansiedad, malestar generalizado. ¿Sabías esto?

Ante un infarto cada minuto cuenta, y por tanto esta idea equivocada sobre la sintomatología nos ha llevado a una mortalidad superior a la que hubiese podido darse con la información adecuada.

Y es que la medicina, durante siglos, ha sido un asunto sólo de hombres, tanto a nivel de profesión como de pacientes.

Durante años en los estudios clínicos los pacientes eran sólo hombres, asumiendo que los resultados eran extrapolables. Pero no lo son.

En el campo de la farmacología la historia no ha sido muy diferente.

En 1977 la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos), en un fallido intento de protegernos, excluyó oficialmente a mujeres en edad fértil de los ensayos.

Quince años tardó en reconocer su error, hasta que por fin publicó una guía para el estudio y la evaluación de las diferencias en los ensayos según el sexo.

Hoy en día, por fin, sabemos que la respuesta ante muchos fármacos es diferente en función del sexo y por tanto la prescripción no debe ser la misma para hombres que para mujeres.

Y aunque la situación está mejorando, el androcentrismo no se ha extinguido y sigue dando coletazos en las consultas de nuestros centros de salud. Médicos que desconocen o ignoran la sintomatología específica de las mujeres, patologías eminentemente femeninas, como el lipedema, que para muchos profesionales ni siquiera existe, diagnósticos que nunca llegan o llegan tarde por asumir que los dolores en las mujeres deben normalizarse por considerarlos inherentes a nuestra naturaleza, etc.

No somos iguales, nuestro entorno hormonal nos hace diferentes, nuestro cuerpo es diferente, nuestra psicología es diferente, en definitiva, existen diferencias biológicas y fisiológicas entre hombres y mujeres que no deben obviarse, tanto a nivel de salud como a nivel de nutrición.

Pero es que además existen múltiples factores socioeconómicos a tener en cuenta y que acrecientan mucho más estas diferencias.

Por tanto, hablar de salud femenina no es descabellado, es lo natural, y como bien sabemos, salud y nutrición van de la mano, por lo que una nutrición por y para mujeres, hoy más que nunca, cobra sentido.

Veamos algunos ejemplos concretos.

El lipedema es una enfermedad eminentemente femenina. Casi un 20 % de las mujeres lo sufren, muchas de ellas ni siquiera lo saben, porque hasta hace no muchos años ni siquiera estaba reconocida como enfermedad. El tratamiento conservador, el primero que debe plantearse, consiste en un cambio de estilo de vida, siendo la nutrición la base de este.

La migraña afecta a las mujeres en un 80 % más que a los hombres, si bien no puede clasificarse como enfermedad femenina, yo diría que, con esta epidemiología, casi podría serlo. Existe un cierto tipo de migraña cuyo tratamiento pasa necesariamente por un enfoque nutricional.

Endometriosis, amenorrea, dismenorrea, desequilibrios que merman nuestra salud y nuestro bienestar, y que sólo una mujer sufre, todos mejorables mediante un abordaje nutricional.

Embarazo, lactancia, perimenopausia, menopausia, etapas propias y exclusivas de la vida de una mujer, unas normativas, otras no, pero todas que se caracterizan porque sufrimos una serie de cambios físicos y hormonales que hacen que una nutrición específica sea conveniente.

Incluso si hablamos alimentación enfocada a de pérdida de peso o mejora de la composición corporal las peculiaridades originadas por el entorno hormonal de las mujeres es algo a tener muy en cuenta.

Tantos y tantos ejemplos más que podría poner y que dan sentido a NutricioM.

NutricioM con M de mujer nace con el fin de abordar todo esto y mucho más, partiendo de la base de nuestras diferencias en todos los sentidos, desde un punto de vista integrativo y 100 % personalizado, porque hombres y mujeres somos diferentes, pero cada mujer a su vez es distinta, es especial.